Jesús Ponce cursa el cuarto semestre de Medicina y desde muy pequeño encontró en la voz una forma natural de expresión. “Canto desde que era niño. Siempre quise sonar como mis artistas favoritos”, comparte. Ese sueño lo acompaña hasta hoy como vocalista del Ensamble UIFT, proyecto al que se integró tras una invitación que, junto con la banda, fue presentada a la coordinación de la escuela.


El rock en español y las baladas románticas son los géneros donde Jesús se siente más cómodo, aquellos que le permiten conectar emocionalmente con el público. Formar parte del ensamble representa para él la realización de un anhelo personal: “Es la primera vez que hago algo que siempre quise hacer”.


Ensayar dentro de la institución ha sido una experiencia cercana y significativa. Compartir tiempo con personas que aman la música tanto como él ha convertido cada ensayo en un espacio de disfrute y aprendizaje. La primera presentación, durante una actividad escolar, quedó marcada en su memoria como un día inolvidable.


Jesús valora especialmente la participación de la comunidad universitaria, tanto en la elección del nombre del grupo como en la respuesta del público. “Me da mucho gusto saber que la comunidad participa y se siente parte de esto”, afirma.


Su meta como integrante del ensamble es clara: dejar un legado musical y que la banda sea reconocida dentro de las distintas comunidades de la UIFT. Sueña con que quienes los escuchen encuentren inspiración y una conexión que los motive a seguir acompañándolos.


La emoción de cantar frente a otros es intensa: una mezcla de euforia y gratitud. Y si hay una canción que lo reta y lo emociona especialmente, es El Triste, de José José, una pieza demandante que disfruta interpretar por la carga vocal y emocional que representa.


Su mensaje es directo: animarse, atreverse y confiar en la pasión. A veces, las oportunidades llegan una sola vez.

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