Diego Rodríguez Zamora, a quien todos conocen simplemente como Zamora, cursa el tercer semestre de Medicina. Su llegada al Ensamble UIFT fue resultado de una invitación, luego de proponer la idea el semestre anterior. Para él, la música siempre ha sido una constante que busca abrirse espacio incluso entre las exigencias de la carrera.


Comenzó a tocar la guitarra a los 15 años, inspirado por amigos de la preparatoria y por una guitarra que su hermano tenía guardada. Desde entonces ha explorado diversos géneros: rock, pop, baladas y rancheras, aunque el rock ocupa un lugar especial en su gusto musical.


Formar parte del ensamble le genera emoción y compromiso. Aunque reconoce que cargar el equipo puede ser pesado, valora profundamente el tiempo compartido con sus amigos y la oportunidad de presentarse ante la comunidad universitaria. “Había nervios, pero también mucha emoción de que nos escuchara la escuela”, recuerda.


La dinámica de elegir el nombre del grupo mediante encuesta le pareció una gran idea, ya que permitió que todos se sintieran parte del proyecto. Para Zamora, el objetivo principal es ofrecer algo diferente dentro de la escuela: momentos para compartir, cantar y desestresarse.


Retomar la guitarra después de haberla dejado un poco de lado por la carrera ha sido una motivación personal importante. En la banda, su papel es clave para aportar ritmo, solos y matices, ajustando los arreglos según la energía y la tonalidad de cada canción.


Su invitación a otros estudiantes es clara: animarse a participar y entender que está bien hacer cosas distintas. La música, al final, también forma parte del equilibrio.

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