Para Isaí Solís, la escritura no nació como un proyecto profesional, sino como un refugio. Estudiante de Medicina en la Escuela de la Salud de la Universidad Isidro Fabela de Toluca, encontró en las palabras una forma de desahogarse, imaginar y comprender el mundo que lo rodea.
“Me gusta mucho escribir, es una forma de desahogarme y también de plasmar todo lo que imagino. Es divertido y creativo, y me ayuda a seguir desarrollando mi mente”, comparte con entusiasmo.
El amor por la lectura llegó desde la infancia, impulsado por sus abuelos y su mamá, quienes sembraron en él el hábito de leer. Recuerda con especial cariño el primer libro que lo marcó: Colmillo Blanco, de Jack London. “Lo que me atrapó fue el perrito, su historia de cómo pasa de ser el más débil a convertirse en el más fuerte”. Esa experiencia despertó su necesidad de crear historias propias, y a los 13 años escribió su primer relato: Memorias de un amigo imaginario.
Con el paso del tiempo, Isaí ha explorado distintos géneros literarios, desde la ciencia ficción y la fantasía hasta el thriller. Su proceso creativo se nutre de su vida cotidiana y de su entorno universitario: “Muchas cosas que me han pasado aquí en la escuela las escribo. A veces, si tengo un mal día, pongo que el protagonista tuvo un mal día… pero ambientado dentro de la historia”.
El camino de la escritura no ha estado exento de pausas y desafíos. Durante la adolescencia atravesó un bloqueo creativo provocado por situaciones personales y una enfermedad que lo alejaron de las letras durante un tiempo. “Entre los 18 y 19 años no escribí nada. Pero al volver a la universidad, entre tantos apuntes y lecturas, pensé: quiero leer y escribir algo diferente. Ahí retomé otra vez el gusto”, recuerda.
Entre sus proyectos destacan historias de fantasía con universos propios, relatos de tono oscuro surgidos incluso en talleres universitarios y un fanfic inspirado en Spider-Man. Sin embargo, su mayor fuente de inspiración está en casa: “Mi madre es mi semáforo. Cada vez que tengo una idea, primero se la cuento a ella. Si le gusta, sé que vale la pena seguir escribiendo”.
Isaí sueña con publicar algún día una serie de cuentos. Aunque lo considera un proyecto aún en construcción, la idea lo motiva profundamente: “Me encantaría tener mi libro al lado de mi título, porque para mí tendría el mismo nivel de importancia”.
Su mensaje para la comunidad estudiantil es claro y poderoso:
“Escuchen a su yo interior. No olviden de dónde vienen ni a sus seres queridos. Si tienen el hábito de la lectura o la escritura, no lo dejen, porque es algo muy bonito. Plasmar frustraciones, alegrías o enojos puede ser hasta terapéutico. Que nada los detenga: sigan al límite de su imaginación”.
Con sensibilidad y creatividad, Isaí Solís nos recuerda que la imaginación también forma profesionales más humanos y conscientes, capaces de transformar su entorno a través de las palabras.